image010Los padres a menudo experimentan una amplia gama de emociones al enterarse de que un hijo es homosexual. A menudo también tienen muchas preguntas. Mientras que ser padre de niños homosexuales pueden plantear algunos problemas, en realidad se parece mucho a ser padres de cualquier niño, ya que los niños homosexuales son muy similares a los heterosexuales. Dicho esto, hay algunas medidas que puedes tal vez debes tomar para garantizar el bienestar de tu hijo gay.

 No es un trastorno o una enfermedad

Como el capítulo de New York City de PFLAG señala a los padres, numerosas organizaciones de profesionales médicos y de salud mental, en particular la American Medical Association, la American Psychiatric Association y la American Psychological Association, afirman que la homosexualidad no es un trastorno, desorden mental o una enfermedad. La orientación sexual, ya sea homosexual o heterosexual es causada por una combinación de factores biológicos y ambientales. Tu hijo gay no está enfermo o perturbado y no se conoce ningún tratamiento que modifique la orientación sexual.
Una vida feliz y sana
El hecho de que tu hijo sea gay no significa que va a estar deprimido o triste. Esto no quiere decir que va a estar solo para siempre, que nunca se va a enamorar o que nunca va a tener hijos. Esto no quiere decir que va a contraer el SIDA. Enfrentará desafíos a medida que crezca, al igual que hacen todos los niños, pero podrá vivir una vida feliz y saludable.

Dar tu apoyo
De acuerdo con el capítulo de Phoenix de PFLAG, el 50 por ciento de los adolescentes homosexuales reportan experimentar rechazo a decírselo a sus familias. Hasta el 40 por ciento de los adolescentes sin hogar son gays. Tu hijo necesita tu apoyo. Advocates for Youth, una organización dedicada a promover la salud sexual entre los jóvenes, aconseja a los padres dar las gracias a sus hijos por discutir su orientación sexual con ellos. Trata a tu hijo con el mismo amor y respeto que le darías a cualquier niño.

Seguridad en la escuela
Algunas escuelas tienen políticas que prohíben la discriminación en contra de los estudiantes homosexuales, pero muchas no las tienen. De acuerdo con PFLAG, en una encuesta realizada al personal de una escuela en Michigan, el 28 por ciento creía que su escuela era emocionalmente insegura para los estudiantes gays y lesbianas. En Seattle, el 34 por ciento de los estudiantes gays y lesbianas reportaron haber experimentado acoso o violencia en la escuela debido a su orientación sexual. Youth for Advocates recomienda hablar con los funcionarios de la escuela de tu hijo para averiguar cómo protegen y apoyan a los estudiantes gays.

Discriminación
Mientras que muchas personas están aceptando más a las personas gays y lesbianas en estos días, tu hijo aún podría enfrentarse a la discriminación. En muchos casos, incluso puede ser legal que las personas lo discriminen. Por ejemplo, a partir de 2013, la ley federal protege a las personas contra la discriminación laboral sobre la base de factores como la raza y la religión, pero no la orientación sexual. En muchas partes de Estados Unidos, tu hijo puede ser despedido de un trabajo si su empleador se entera sobre su orientación sexual. ACLU señala que las parejas homosexuales no pueden asistir a los bailes escolares. Advocates for Youth anima a los padres a aprender acerca de las leyes estatales y locales que afectan a sus hijos homosexuales.

"Probablemente esto se deba un interés más marcado en educar al público", dice la APA.

Padres ante el Dilema
De todas maneras, si ser gay resulta doloroso para la persona, y difícil para grupos religiosos, para los padres puede ser llegar a ser traumático.

Lo fue al principio para Carlos y Gloria Arizmendi, católicos prácticos, miembros de varios grupos religiosos de su parroquia, y padres de cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres.

"Nosotros no habíamos notado nada extraño en mi hija. Era como los otros tres: "normal". Ella había terminado la universidad. Tenía novio y él quería casarse ya pero un día pidió hablar conmigo y me dijo que había estado observando a su novia porque la notaba "rara". Ahora estaba seguro de que era lesbiana.

Arizmenti cuenta que él quedó "en shock".
"Yo no podía aceptar eso. De joven, mis amigos y yo perseguíamos a los homosexuales y, si podíamos, hasta los golpeábamos. Su propuesto yerno, aparentemente muy enamorado de la chica, pretendió incluso darle instrucciones al padre sobre lo que éste "tenía que hacer".

"Mira, te agradezco que me hayas alertado; pero no me digas lo que tengo que hacer con mi hija", respondió. Y lo que hizo fue hablar con ella, preguntarle.
Ella se lo confirmó. Le confesó que había tratado de ser como su hermana, como sus amigas. Pensó que teniendo novio se le pasarían sus sentimientos, pero no pudo. A ella le atraían las mujeres y rechazaba el contacto con los hombres.

"Mi hija es seria, formal, decente, cariñosa, buena hija. Y una profesional muy conocida. No fue fácil ni para mi mujer ni para mí, pero la aceptamos y lo mismo han hecho todos mis hijos. Todos ellos me respetan porque yo los apoyo como son", cuenta Arizmendi.
Norma Ramírez cuenta que sospechó la inclinación homosexual de su hijo desde que éste tenía tres años de edad.

"No era afeminado, ni lo es hoy en día. Pero quizás las madres tenemos un sexto sentido. Yo notaba "algo" que no podía explicar. En aquel tiempo se decía que las madres apegadas a los hijos los hacen homosexuales. Traté de no serlo. Me sacrifiqué inútilmente. Observándolo, supe que mi hijo comenzó a percatarse en la adolescencia", narra Ramírez.
De pronto, la crisis estalló con una violencia inusitada en aquel muchacho sereno, estudioso, inteligente, callado. Rompía cosas, se hería los brazos, contestaba con monosílabos.

"Por primera y única vez en su vida, su padre llegó a propinarle una bofetada. Yo sabía lo que pasaba pero disimulaba ante mi esposo para evitar que sufriera. Conque sufriera yo era ya bastante", comenta Ramírez.

"El día que me dijo que tenía "ganas de matar o matarse", y "mandó a los curas y a Dios a paseo" (siempre estudió en escuelas católicas), señala Ramírez, decidió llevarlo a un psiquiatra. Este dictaminó que era necesario internarlo temporalmente en un centro psiquiátrico.

"El profesional se encolerizó cuando me negué rotundamente. 'Creo que su hijo es homosexual y no se acepta. Está pasando por una fuerte crisis. La hago a usted responsable de las acciones de él", dijo. "Me hago responsable, Dr.", respondí. Mi esposo, una tía y yo nos turnamos para vigilarlo durante dos días y sus noches. Busqué un psicoanalista capaz e inteligente".

No solamente se aceptó, sino que cuando se graduó en la universidad y comenzó a trabajar, sus jefes, incluyendo el decano (católico) de la prestigiosa universidad a cuyo profesorado pertenece, y sus amigos, la mayoría de ellos profesionales heterosexuales, no solamente lo aceptan sino que lo respetan y lo quieren. No proclama que es gay pero tampoco lo niega. Incluso, se empeñó en confesárselo a su padre a pesar de la oposición de la madre, quien quería evitarle ese dolor al padre. Este, al igual que ella, lo aceptan como es.

El famoso informe Kinsey, que data de 1948 y todavía es el más influyente de su tipo, reveló que el 37% de los varones estadounidenses reconocía haber experimentado por lo menos un contacto sexual con otro varón. La mayor parte de los estudios al azar efectuados en Estados Unidos y en Europa Occidental estiman que alrededor del 8% de los hombres y las mujeres admiten haber tenido alguna experiencia homosexual, y que alrededor del 2% admiten su preferencia por experiencias exclusivamente homosexuales.

El Informe Kinsey publicado por Alfred C. Kinsey hace casi 60 años ha sido la mayor revolución de la percepción de la sexualidad conocida hasta hoy, al entrevistar a más de 20.000 hombres y mujeres que respondían un cuestionario anónimo, con el cual se logró crear una base de datos que describían el comportamiento sexual en el ser humano, generando gran sorpresa los porcentajes de masturbación femenina, masculina, comienzo de la actividad sexual, homosexualidad, bisexualidad y otros comportamientos.

El National Opinion Research Center ha reportado que aproximadamente el 0,7% de los hombres estadounidenses se consideran homosexuales, aunque se cree que la cifra es mucho mayor, debido al silencio de muchos para evitar la discriminación.

El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) también excluyó la homosexualidad del Código Internacional de Enfermedades. Grupos defensores de los homosexuales escogieron esta fecha en 2005 para celebrar la Primera Jornada Mundial contra la Homofobia.

 

FUENTE: LIVESTRONG.COM
FUENTE: TODO PAPÁS DESDE EL PRIMER MOMENTO CONTIGO